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"...En la salvación no hay coincidencias. Los que tienen que conocerse se conocerán, ya que juntos tienen el potencial para desarrollar una relación santa. Están listos el uno para el otro.

El nivel más simple de enseñanza aparenta ser bastante superficial. Consiste en lo que parecen ser encuentros fortuitos: el encuentro de dos supuestos extraños en un ascensor "por casualidad"; el niño que sin mirar adonde va se tropieza con un adulto "por accidente"; dos estudiantes que "de pronto" se encuentran caminando juntos a casa. Estos encuentros no ocurren al azar. Cada uno de ellos tiene el potencial de convertirse en una situación de enseñanza-aprendizaje...Es posible en el nivel de encuentro más fortuito, que dos personas pierdan de vista sus intereses separados aunque sólo sea por un instante. Ese instante será suficiente. La salvación ha llegado.

La salvación está siempre lista y siempre presente...Cada situación de enseñanza-aprendizaje es máxima, en el sentido de que cada persona involucrada aprende lo máximo que puede de la otra en ese momento.

El segundo nivel es una relación más prolongada en la que, por algún tiempo, dos personas se embarcan en una situación de enseñanza-aprendizaje bastante intensa, y luego parecen separarse. Al igual que en el primer nivel, estos encuentros no son por casualidad, ni lo que aparenta ser el final de la relación es realmente un final. Una vez más, cada uno de ellos aprendió lo máximo posible durante el tiempo que estuvieron juntos. Los que se han conocido, no obstante, volverán algún día a encontrarse, pues el destino de toda relación es hacerse santa. Dios no se equivoca con respecto a Su Hijo.

El tercer nivel de enseñanza se da en relaciones que, una vez formadas, son de por vida. En estas situaciones de enseñanza-aprendizaje se le provee a cada persona de un compañero de aprendizaje determinado que le ofrece oportunidades ilimitadas de aprender. Por lo general, no hay muchas relaciones de este tipo, ya que su existencia implica que las personas en cuestión han alcanzado simultáneamente un nivel en el que el equilibrio entre aprendizaje y enseñanza es perfecto. Esto no significa que necesariamente se den cuenta de ello; de hecho, en la mayor parte de las ocasiones no se dan cuenta. Puede que incluso haya bastante hostilidad entre ellos por algún tiempo, o tal vez de por vida. Mas si así lo deciden, tienen ante sí la lección perfecta y pueden aprenderla. Y si deciden aprenderla, se convierten en los salvadores de los maestros que flaquean y que incluso parecen fracasar. Es imposible que un maestro de Dios no encuentre la Ayuda que necesita... "

Jesús de Nazaret

 

Traigo un Presente para Ti  

Ofrenda de azucenas

Ofrenda de azucenas

Hermano es todo aquel que no seleccionas para tu beneficio personal. Pues, sólo existe el beneficio impersonal. La salvación depende de abandonar toda maniobra individual con el propósito de salvarnos a nosotros mismos. Toda creencia es sectaria por naturaleza. Establece fundamentalmente que lo que no ve no existe. Y que la existencia de lo que no ve depende de someterse a las condiciones establecidas para tal visión parcializada o física. Dichas condiciones o reglas sólo gobiernan la mente que cree en ellas o cree necesitarlas para poder ser identificada.

La salvación no es ese matrimonio utilizado para huir de la familia o sobrevivir fuera de ella. No es un negocio. No es esa  situación embarazosa con el propósito de  retener a otros para “siempre” a su lado. No es la gran oportunidad de escapar de lo que despreciamos. No es un club donde estudiantes accionistas pretenden diferenciarse del mundo que ven y del cual forman parte.  No es un proceso que requiere tiempo. Es un proceso que requiere “tu tiempo”. 

La distancia entre el pensamiento y el corazón es el tiempo. La espiritualidad es directamente proporcional al grado de reconocimiento alcanzado con respecto a nuestra inherente igualdad.  Igualdad es Realidad. Ilusión, por otra parte, siempre es una ilusión de diferencias. Salvarte no es un mecanismo para diferenciarte de lo que juzgas. Es consecuencia de abandonar todo juicio que establece distancias “insalvables” entre nosotros y con nosotros mismos. Dios se revela entre iguales.

De ahí que una relación no es un búnker en cuya puerta encontramos un letrero con el mensaje siguiente: “se reserva el derecho de admisión”.  Todo lo que no admitimos se convierte en un serio obstáculo para nuestra realización personal. Esto, a su vez, no puede cambiar el hecho de que sólo intentamos rechazar  lo que ya nos pertenece por completo.

No hay nadie de quien no puedas aprender, de manera que no hay nadie a quien no puedas enseñar. Decidir por tu cuenta qué, dónde y con quién te corresponde aprender es interferir con tu entrenamiento, y por consiguiente, dilatarlo. Aceptar la Realidad es imposible si rechazas “tu realidad”.

Ser familia es tener la misma necesidad. Cada encuentro se convierte en una nueva oportunidad de reencontrarse. Si la Meta es retornar a Nuestro Hogar debemos empezar por casa.

Puedes creer en el milagro con la misma intensidad que lo rechazas. Deja en manos del Espíritu Santo la dirección de tu vida. Y ten la absoluta certeza de que se te dirá todo lo que necesites saber. Pon toda situación en Sus manos para que Él la juzgue por ti, y di:

  • Te entrego esto para que lo examines y juzgues por mí.
  • No dejes que lo vea como un signo de pecado y de muerte, ni que lo use para destruir.
  • Enséñame a no hacer de ello un obstáculo para la paz, sino a dejar que Tú lo uses por mí, para facilitar su llegada.
 
     
   

Todas las cosas son lecciones que Dios quiere que yo aprendaQue no exista un tiempo entre nosotros.
La única manera de encontrarnos en el tiempo es en el presente.
Traigo un Presente para Ti…